Con el Edge (y el Edge+), Motorola regresa a la gama media y gama alta más prémium, y el resultado es, en gran parte, satisfactorio.

Tras probar el Moto Edge, la conclusión inicial es: las diferencias con los teléfonos más costosos y de la gama más alta, son compensadas por un precio más asequible, junto a un diseño y una pantalla que se sienten prémium. Porque el Edge se siente costoso, más costoso de lo que realmente es, y eso es un gran punto a favor.

El Edge cuenta con un procesador Qualcomm Snapdragon 765G (junto a una GPU Adreno 620), acompañado de 6 GB de memoria RAM, mientras que el Edge+ cuenta con un procesador Qualcomm Snapdragon 865 (junto a una GPU Adreno 650) y 12 GB de memoria RAM. El Edge mantiene el mismo cuerpo y casi la misma pantalla que el Edge+, lo cual permite esa sensación prémium de la que hablaba hace algunas líneas. En la mano, el Edge se siente extremadamente bien. Es un teléfono de 550 euros en España, que se hace pasar por uno que podría costar casi el doble. Y debo hacer énfasis en este aspecto, porque a diferencia de otros teléfonos de precio y características similares, este es uno de los aspectos que hace más atractivo al Edge. El Edge cuenta con una pantalla de bordes curvos en ambos lados, lo que básicamente le da su identidad y su nombre (después de todo, se llama “Edge”, o bordes). Pero más allá de esa característica, la calidad de imagen luce extremadamente bien, al igual que se siente fluida y rápida, gracias a su tasa de refresco.

La característica más llamativa a simple vista del Edge es que no tiene marcos o biseles a los laterales, y apenas marcos mínimos en la parte superior e inferior. Esto lo logra gracias a los bordes curvos, los cuales no son un simple añadido estético. Motorola ha implementado algunas funciones en estos bordes que los hacen útiles.

En los bordes se puede configurar un pequeño botón virtual invisible que, al deslizar el dedo sobre él y hacia el interior de la pantalla (lo puedes configurar tanto a la derecha como a la izquierda), permite acceder a una serie de atajos a tu elección. También puedes configurar acceso rápido a herramientas del sistema, como por ejemplo la posibilidad de reducir la pantalla a la zona sin bordes, algo que puedes elegir hacer en aplicaciones específicas si así lo deseas. Esto reduce el tamaño de la pantalla (y la hace sentir aún más alargada), pero es particularmente útil en apps como Instagram donde quiero ver las fotos sin que se expandan a los bordes. También es posible usar los bordes para deslizar un dedo hacia abajo y desplegar la pantalla de notificaciones (o hacerlo dos veces para desplegar el acceso rápido a ajustes), y por último, está el modo gaming, una configuración especial creada por Motorola para los jugadores, que permite añadir un par de botones virtuales en el borde que sirvan de “gatillos”, como en los controles de las consolas. Este modo también permite bloquear llamadas, notificaciones y otros accesos rápidos, pero sin duda el aspecto más interesante es el de los gatillos virtuales, los cuales resultan especialmente útiles en los juegos de acción y disparos. La cámara del Moto Edge cuenta con especificaciones similares a las del Edge+, pero no tan buenas. De nuevo, parte de las diferencias entre un teléfono de gama media–alta y un flagship. El Edge cuenta con un sistema de triple cámara junto a un sensor de profundidad. El sensor principal es de 64 MP y está acompañado de un sensor de telefoto de 8 MP (con zoom óptico de 2x) y un sensor de ultra gran angular de 16 MP. Su cámara frontal para selfies es de 25 MP.

De resto, el Edge cumple muy bien en todos los apartados. Su procesador no es el más potente, pero ofrece un buen rendimiento que estoy seguro que el usuario promedio sentirá como suficiente y no tendrá problemas al jugar o mantener abiertas varias aplicaciones de forma simultánea. Además, tiene soporte a 5G, algo que se agradece en especial en su rango de precio. Y cómo no, cuenta con puerto de auriculares.

Su lector de huellas se encuentra directamente debajo de la pantalla, y funciona realmente rápido. En cuanto a la duración su batería, algo en lo que Motorola lleva tiempo haciendo mucho énfasis el Edge cuenta con una batería de 4.500 mAh que sin problemas pude durar un día y medio, o hasta dos días, hasta necesitar una nueva carga. En mis pruebas logré obtener sin problemas entre 7:30 y 8 horas de uso de pantalla con cada carga.

Si desea un telefono llamativo con una pantalla curva a precio razonable y que dure una gran cantidad de tiempo, entonces el Motorola Edge hara mas que competir por su dinero.